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Camino a la Recuperación: Día 2

By 24 octubre, 2016 No Comments

Le temía al día 2 porque siempre he oído que es el más doloroso! Pensé que tal vez había una posibilidad de
que este no fuera mi caso. Me sentía muy mal! Mi marido me exigió llamar al Dr. Juan Carlos y decirle que
necesitaba medicamentos más fuertes para el dolor. Me habían dado una inyección de Bayrol que podría utilizar
en casos de “dolor extremo” solamente. Decidí que mi dolor no era suficientemente extremo para eso. Por lo
tanto, en general, supongo que no era tan malo. Todo se va a mejorar de aquí, me dije a misma.
Empecé a caminar un poco más. Mi velocidad estaba cada vez mas lenta y despacio. Podía moverme de la
cama al sofá con ayuda de alguien más. Todavía estaba tratando de no ser tan débil y dependiente de otros.
Aprecio mucho a mi esposo y primo.
Está es la vista desde mi sofá donde paso la mayor parte del día.
El día 3 fue mejor que el día 2! Voy a ser honesta y decir que en términos de dolor, no fue una gran diferencia.
Todavía estaba débil y mi apetito era limitado. Lo que quería más que nada era agua. No podía conseguir
suficiente!
El día 4 me sentía notablemente mejor! El dolor empezaba a disminuir.
¿El día 5 fue que un coro de ángeles cantando? ¿Alguien me dió una píldora de la felicidad? ¡Me sentía
fabulosa! Tenía toneladas de energía, tanto que me vestí y me maquillé. Estaba lista para ir a la ciudad! Tuve mi
primera cita de seguimiento con el Dr. Juan Carlos y deseaba que quitara esa bolsa de drenaje tan molesta. A
pesar de que estaba progresando bien, él no sentía que era el momento todavía para eliminar la bolsa, pero
estaba contento con mi nivel de energía y la recuperación. Sugirió que era el momento de salir del apartamento
y empezar a caminar.
Bueno, ¿a dónde va una chica americana en Barranquilla? Al centro comercial, por supuesto! Pero
honestamente no era una buena idea. Estaba caminando mucho más lento que los demás, tenía una bolsa de
drenaje metido en mi falda, y tuve que parar muchas veces para recuperar el aliento y dar a mi adolorida
espalda un descanso. Y a demás tenía a mi hija de 5 años conmigo. Si tuviera que hacerlo de nuevo, un viaje
a una cafetería o restaurante habría sido una mejor elección. Por lo tanto, cuando se siente esa “explosión de
energía” en el día 5, hay que recordar tomarlo con calma!
En el día 6 estaba bastante cansada por el día de ayer en el centro comercial. El agotamiento, combinado con
el hecho de que mi marido y los niños estaban regresando a los Estados Unidos me pusieron triste, después de
decir adiós, tomé una pequeña siesta y luego me tomé con calma el resto del día. Acompañé a mi compañero
de viaje para que pudiera conseguir Botox. Fue agradable ver a alguien más al pincharse con una aguja! La
mejor noticia que había oído en unos cuantos días fue cuando se retiró mi bolsa de drenaje!

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